Cuerpo Mental y Cuerpo Emocional

8-pestan%cc%83a-terapia-transpersonalLa Terapia Transpersonal es uno de esos caminos que nos llevan a Ser Quienes Somos. Es una terapia de la auto-realización. A través de la iluminación de las sombras, de la meditación, de diferentes técnicas y herramientas, de preguntas de indagación, de la presencia y la atención sostenida, de las visualizaciones, de la respiración, de la presencia en el Testigo que observa, ofrece la llegada a lo que nos trasciende. Como su nombre indica a lo Transpersonal.

Hija de la Psicología Transpersonal, humanista e integrativa. Apunta a la integración de todos nuestros aspectos. Planteada como una terapia del Amor, el terapeuta aprende junto con el paciente a conocerse más. Ambos crecen, ambos descubren.

Se realiza frente a frente. Si es presencial, en dos cómodas butacas enfrentadas. Se busca que, a través de preguntas de poder, de diferentes técnicas, de exploración y gestión de las emociones y de una mirada sin juicio, podamos aprender a conocer cuáles son los puntos de bloqueo que nos están impidiendo llevar una vida más plena, satisfechos y en conexión con quienes somos. Es una que nos lleva a reinterpretar los acontecimientos vividos a la luz del Amor.

Una de las vías de las que se sirve la terapia Transpersonal detectar nuestros patrones de pensamientos, y emociones. Los pensamientos se nos agolpan, forman “nuestra lavadora mental”, aprender a observarlos, reconocerlos y retirar la atención de los mismos es una de las claves para llegar al siguiente punto, que son las emociones. Las emociones son los indicadores. Estamos tantos de nosotros y en tantas ocasiones, por no decir permanentemente, desconectados de nuestras verdaderas emociones que no comprendemos la importancia que tienen, el papel principal que ocupan en la búsqueda de la coherencia cardiaca.

Aprender a sentir. A nombrar lo que sentimos. A reconocerlo. A aceptarlo, a no juzgarlo. A atravesarlo para que finalmente pueda ser transmutado en una emoción más cercana al corazón.

Porque si de emociones se trata, para mí hay dos. Todas las demás se basan en ellas: el miedo y el amor.

No nos paramos a sentir. Incluso si percibimos una emoción, nos quedamos en su superficie, impidiéndonos llegar al fondo de lo que está oculto para iluminarlo e integrarlo. Si sentimos por ejemplo tristeza, pocas veces nos permitimos sentirla, sin más, y así poder comprender que no somos la tristeza que sentimos. Y cuando nos desidentificamos de la emoción, podemos llegar a ver lo que hay detrás de esa tristeza, que suele ser rabia, cólera, ira, y tras ellas se suele esconder el miedo, al abandono, al rechazo, a la falta de mirada…

Una de las claves para reconocer y sentir la emoción es escuchar al cuerpo. Hacer silencio interior y exterior y poner el oído, la oreja a plena disposición de nuestro cuerpo. Sus quejidos, sus gruñidos, sus protestas, sus peticiones… Escuchando lo que nuestro cuerpo nos dice, aprendemos muy rápidamente a identificar la emoción.

Pero el gran peligro de las emociones es que nos quedemos enganchados a ellas, creyéndonos ellas. A través de lo transpersonal, de la meditación, de los RA aprendemos a reconocer que no somos nuestras emociones, damos un paso atrás para poder contemplarnos. Y si puedo contemplarme, si puedo contemplar la emoción, eso significa que yo no soy la emoción.  Lo mismo puede decirse de los pensamientos, de los deseos, de los problemas, de tantas cosas…

Nos quedamos atascados en nuestros pensamientos, en la marea sin fin de pensamientos, creyendo que somos ellos. La emoción sigue al pensamiento, por lo que detectar el pensamiento, nos puede permitir pararlo, observarlo, y por lo tanto modificarlo, y como consecuencia modificar la emoción.

Así nos responsabilizamos de nuestra vida. De que somos cocreadores de nuestras vivencias.  Creencias, pensamientos, sentimientos, emociones dan vida a la energía que nos crea y nos sostiene, por lo que responsabilizarnos de ello, nos permite una vida más plena, pues cocreamos en conciencia y a nivel del corazón.

Especialmente hermosa en la Terapia Transpersonal es la propuesta de la Meditación, como  forma de alcanzar la presencia, de desarrollar la atención sostenida, de colocarnos en el testigo, de aprender de nosotros mismos,  de experiencias transpersonales. Sintonizando con el propio maestro interior, haciéndolo nacer en nuestro corazón. Esta sintonía se logra a través del trabajo interior con el fin de hacernos más conscientes.

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