Luz y Terapia Transpersonal

Para posicionarnos en la Luz, ¿sirve de algo hacer terapia?

terapia

Muchos de nosotros, yo la primera, nos hemos preguntado esto de si sirve de algo hacer una terapia, cuando en algún momento de nuestra vida hemos pasado una situación complicada que aparentemente no tenía solución o afrontar la propia solución era lo que interiormente nos generaba más conflicto.

Unos piensan “total, si ya he perdido…” (lo que sea), una pareja, un trabajo, un sueño… y creen que no va a servir de nada porque la situación aparentemente no tiene remedio; otros piensan que nadie mejor que ellos mismos para salir adelante, otros no se sienten capaces de mostrar sus debilidades o su miedo… sin embargo, casi todos pasamos por puntos o fases muy parecidas: no nos sentimos bien, estamos irascibles, tristes, encerrados en nosotros mismos, nos molestan los demás, nos quedaríamos en casa, o bien hacemos la vida aparentemente normal y “no se nota” por fuera, pero por dentro no estamos bien y en casa lo resentimos…

Todos pasamos por momentos en los que nos preguntamos porqué se nos repite en la vida la misma situación una y otra vez, todos hemos sentido en algún momento como se nos atascaba algo sin saber ya cómo abordarlo… Todos comprendemos y sabemos que hablarlo nos haría bien, y o bien lo hacemos con algún amig@, familiar, compañer@ … y el hacerlo nos ayuda puntualmente o ni siquiera lo hacemos. Nos lo guardamos. A  veces por que no queremos parecer “débiles”, otras veces porque no sabemos cómo mostrar una cara diferente de nosotros mismos, o no queremos, otras porque nos da miedo que nos hieran…  Pensamos ” ya se me pasará, es normal, sólo serán unos días, total ¿para qué? me van a cobrar un pastizal y lo que ha pasado, pasado está….”

Nos sentimos frágiles o vulnerables o en el peor de los casos “locos” si tenemos que ir a un psicólogo, un terapeuta o alguien con quien pagar para hablar de nosotros… como si no fuéramos normales, lo vamos dejando pasar. A veces, parece que pasa, y en ocasiones es cierto, se pasa solo, pero tan sólo aparentemente, luego, antes o después, reaparece con más fuerza.

Situaciones de todos los colores, emociones desbordadas, enfermedades de toda clase fruto de psicosomatizaciones de dolores profundos sin resolver, pensamientos muy autodestructivos, culpabilizaciones internas y externas, reacciones desproporcionadas, proyecciones de nuestras historias en los demás, dificultades a muchos niveles, atascos en lo personal, en lo emocional, en lo social, en lo afectivo, en lo espiritual y por supuesto en lo económico, circunstancias cada día más estancadas y enredadas y todo ello aderezado con la perfecta sincronización oscura para no solucionarlo, que nos da las inmejorables herramientas de evasión para no hacerle frente y que sin darnos ni siquiera cuenta tiene el control prácticamente total a estas alturas de la situación mundial. De hecho la descalificación continua y la desacreditación de quienes informamos de esta situación, trata en muchas ocasiones de hacernos parecer un poco por decirlo suavemente locos y naifs…

Pues bien, como explicaba en este artículo , el reverso tenebroso, la oscuridad, se activa en nosotros por todas estas grietas interiores no solucionadas… a través de estos dolores: nuestras inseguridades, nuestros celos, envidias, nuestros profundos miedos: al rechazo, al abandono, al juicio y la crítica, a no sentirnos amados, útiles, valiosos, merecedores, nuestras continuas críticas internas: disfrazadas de críticas al otro, de rechazo y descalificación del otro, es a nosotros mismos a quienes criticamos ferozmente, a quienes rechazamos sin piedad y a quienes descalificamos de manera brutal y despiadada.

En la antigüedad, los llamados pecados capitales eran una clave para leer la manera en que lo oscuro invadía y eclipsaba lo mejor de nosotros mismos y así evitábamos el Amor, la Luz, todo lo que la oscuridad desprecia. No como algo religioso, sino como camino iniciático. Hoy día están completamente de moda: La ira en formato de violencia continua y extrema,  la envidia camuflada de “no me callo nada y digo todo lo que pienso, yo no soy una persona falsa” y agredo impunemente tras esa justificación, la gula traduciéndose por la evasión desenfrenada, gula como apetito desmedido por todo lo material y superficial, la avaricia sin control y sin límites “tomo todo sin escrúpulos porque está ahí”, la lujuria mostrándose como “todo vale, no eres moderno si no pruebas todo de todo”, pareciendo poco actual y al día si no conoces los términos de cada nueva opción sexual que aparece y a ser posible la pruebas sin pararte a recapacitar, la pereza en  forma de no pensar, no utilizar lo que está a nuestro alcance para ver, conocer, para preguntarnos, razonar, olvidarnos de la autosuperación, la soberbia en forma de arrogancia, “soy superior a ti porque tengo más, no importa quien eres, sólo qué tienes” y especialmente en forma de cosas materiales, soberbia en forma de no tener en cuenta al otro para nada… Todo esto se desprecia actualmente, el vacío espiritual y las virtudes se consideran estupideces absolutas… triunfo pleno del señor oscuro.

La terapia transpersonal sirve para arrojar luz sobre esos puntos internos sin resolver. Descubrir que no nos queremos tanto como los medios, como la televisión, con sus concursos y realities, o  las revistas variadas (incluidas las psicológicas), nos quieren hacer creer. Que quererse no significa de ninguna manera que hago lo que quiero, digo lo que quiero y consigo lo que quiero. Nada más lejos de la realidad. La terapia nos ayuda a comprender que todos estamos rotos en algún punto, que todos tenemos miedo y dolor, que todos tenemos averías y que sólo conociéndolas y aceptándolas podremos sanarlas. Que sanarlas no significa conocerlas solamente sino integrarlas y aprender de ellas lo que necesitemos. La terapia nos permite conocernos más y mejor y por tanto poder querernos como realmente somos.  La terapia nos permite comprender nuestra oscuridad y por tanto transformarla en luz. Sí, sin duda hacer terapia nos ayuda a entrar en nuestra luz cuando la oscuridad interior nos atrapa.

En Anuk’s, somos terapeutas transpersonales, sí, pero sobre todo somos personas en búsqueda de su propia luz, llevamos años atravesando procesos internos, grupales y personales para conocer nuestra oscuridad y así combatirla. Si sientes que es tu momento, llámanos sin compromiso. Para nosotros lo importante es crecer, no el dinero, así que tengas o no tengas tanto dinero como para permitirte una terapia al uso, si sientes que lo necesitas habla con nosotros y buscamos juntos la mejor manera de afrontarlo. En este momento de avance oscuro, no estás sol@.

Esta semana estoy muy agradecida a mi madre que ha pasado con nosotros unos días preciosos de mar, paseos, actuaciones y familia. Gracias, gracias, gracias.

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